Si miras con lupa quién hay detrás del software de facturación que usas o estás valorando, te vas a llevar una sorpresa. La gran mayoría de las herramientas españolas más populares ya no son españolas. Ni independientes. Ni startups.
Holded fue adquirida por Visma (Noruega) en 2021 por 190 millones de euros. Declarando, también por Visma, en 2022. Quipu pasó a manos de Sellsy (Francia) y luego de TeamSystem (Italia). Contasimple fue absorbida por Cegid (Francia) en 2022.
Mis Facturas no. Seguimos siendo una startup independiente, construida en España, con un equipo pequeño y una filosofía muy concreta. Y queremos explicarte por qué creemos que eso es una ventaja para ti, no una debilidad.
Qué pasa cuando un holding compra tu software
No es nada malo en sí mismo. Los holdings aportan capital, estabilidad y recursos. Pero también traen cambios que afectan al producto que usas cada día.
Cuando una empresa grande adquiere un software, lo habitual es que integre ese producto en una cartera más amplia. Se unifican tecnologías, se comparten equipos, se estandarizan procesos. Todo muy razonable desde el punto de vista empresarial. Pero desde el punto de vista del usuario, lo que suele pasar es esto:
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Las decisiones de producto se ralentizan. Lo que antes decidía un equipo de tres personas ahora pasa por comités, aprobaciones y roadmaps trimestrales. Una mejora que una startup puede implementar en una semana puede tardar meses en un grupo grande.
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La innovación se homogeneiza. Los holdings tienden a replicar las mismas funcionalidades en todos sus productos. La herramienta que usabas por algo único acaba pareciéndose cada vez más a sus hermanas de catálogo.
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El soporte se despersonaliza. Cuando creces mucho, el soporte al cliente se externaliza, se protocoliza y se convierte en tickets con tiempos de respuesta estándar. Pierdes la capacidad de hablar directamente con quien construye el software.
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Los precios suben. Los holdings tienen que rentabilizar la inversión de la adquisición. Eso suele traducirse en subidas de precio, módulos de pago adicionales o planes más restrictivos. Si miras la evolución de precios de Holded o Contasimple tras sus adquisiciones, el patrón es claro.
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La interfaz se estanca. Varios análisis independientes señalan que Contasimple no ha evolucionado su interfaz significativamente desde la adquisición por Cegid. No es casualidad: cuando el foco está en la integración corporativa, la experiencia de usuario pasa a segundo plano.
Qué significa ser startup en la práctica
Para nosotros, ser una startup no es una etiqueta de marketing. Es una forma de trabajar que se traduce en cosas muy concretas para quien usa Mis Facturas.
Implementamos rápido. Cuando la AEAT publicó las especificaciones técnicas de VeriFactu, no esperamos a un comité de producto. Nos pusimos a construir. Hoy Mis Facturas tiene una implementación de VeriFactu con hash SHA-256 encadenado, QR dual (el oficial de AEAT y uno propio de verificación pública), cuatro modalidades de certificado (tu propio certificado, el de tu gestor, el de la plataforma, o automático en cascada), subsanación automática con reintentos y trazabilidad completa de hash auditable. Todo esto en una herramienta que aún no ha cumplido dos años.
Escuchamos de verdad. Si un usuario nos pide algo que tiene sentido, lo valoramos y lo construimos. No hay un product manager a tres niveles de distancia entre tú y el código. La línea entre feedback y feature es directa.
Adaptamos la herramienta a ti, no al revés. Nuestro sistema de features es completamente dinámico: podemos activar funcionalidades específicas para usuarios concretos sin tener que reescribir la base del producto. ¿Necesitas un rol especial para tu equipo? ¿Una funcionalidad que no existe en el plan estándar? En una startup, eso es una conversación. En un holding, es una solicitud de cambio que entra en el backlog del trimestre.
Cambiamos de dirección sin drama. Si el mercado cambia, si sale una normativa nueva, si los usuarios piden algo distinto, podemos pivotar. No tenemos que alinear a diez equipos de cinco países antes de mover una línea de código.
Un ejemplo real: la integración con gestorías
Hace relativamente poco decidimos que la relación entre autónomos y sus gestores no se resolvía bien con el modelo habitual: exportar datos a mano, enviarlos por email, cruzar los dedos para que todo llegue bien.
En lugar de hacer un parche, construimos un módulo de gestoría completo dentro de Mis-Facturas: los gestores tienen su propio portal, pueden ver las facturas de sus clientes, comunicarse con ellos, gestionar solicitudes de servicio con pagos integrados vía Stripe, y subir archivos entregables. Todo dentro de la herramienta.
Un holding habría tenido que evaluar si esta funcionalidad encaja en la estrategia global del grupo, si compite con otro producto de su cartera, si justifica la inversión. Nosotros simplemente lo construimos porque tenía sentido.
Lo que no somos (y no pretendemos ser)
Ser startup también tiene sus limitaciones, y sería deshonesto no mencionarlas.
No tenemos los recursos de un grupo que factura cientos de millones de euros. No podemos ofrecer un CRM completo, un ERP con inventario multialmacén o un sistema de nóminas integrado como hace Holded. No tenemos 50 integraciones nativas ni un departamento de ventas con 200 personas.
Y está bien. No es lo que queremos ser.
Nuestro foco es claro: facturación, clientes, gastos, VeriFactu y colaboración con gestorías. Lo hacemos bien, lo hacemos rápido y lo hacemos con cuidado. Preferimos ser excelentes en lo que hacemos que ser mediocres en todo.
Si necesitas un ERP completo, Holded o Sage pueden ser mejor opción. Si buscas asesoría fiscal incluida, Declarando cubre ese hueco. Si solo quieres facturar gratis con lo mínimo, Contasimple tiene un plan para eso.
Pero si lo que valoras es una herramienta ágil, bien implementada, con un VeriFactu completo y un equipo que escucha y responde, Mis-Facturas es tu sitio.
La transparencia que da no tener accionistas lejanos
Hay un último punto que no siempre se menciona: cuando un holding adquiere una empresa, los usuarios del producto a veces se enteran por la prensa, no por la propia herramienta. Los cambios de estrategia se comunican meses después (o nunca). Y las decisiones sobre tu herramienta se toman en una oficina de Oslo, París o Milán.
En Mis-Facturas, las decisiones se toman aquí. Si cambiamos algo, te lo contamos. Si tenemos un problema, te lo explicamos. Si no podemos hacer algo, te lo decimos. No hay un departamento de comunicación corporativa filtrando cada mensaje.
Para nosotros, esa transparencia no es una estrategia de marketing. Es la única forma que sabemos de trabajar.
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