Cada vez más gente combina un trabajo por cuenta ajena con una actividad como autónomo. A veces es un proyecto paralelo que empieza a generar ingresos, otras es la forma de diversificar mientras se mantiene un sueldo fijo. Esta situación tiene un nombre: pluriactividad.
Y aunque no es ilegal ni tampoco raro, sí tiene implicaciones fiscales y de cotización que conviene conocer de antemano.
Doble alta y doble cotización
Lo primero: si trabajas por cuenta ajena y además eres autónomo, tienes que estar dado de alta en los dos regímenes: en el Régimen General (por tu nómina) y en el RETA (por tu actividad como autónomo). Es obligatorio, y cada alta conlleva sus propios requisitos.
La consecuencia más directa es que cotizas por dos lados a la vez. La buena noticia es que existe la posibilidad de solicitar una devolución parcial de las cuotas de autónomo si la suma de cotizaciones supera cierto umbral. No es automático: hay que pedirlo a la Tesorería General de la Seguridad Social. No todos los casos aplican, pero conviene revisarlo con tu asesor.
Cómo afecta al IRPF
Tus ingresos totales a efectos de IRPF son la suma de lo que cobras como asalariado y tus rendimientos netos como autónomo. Esto puede subirte de tramo y aumentar lo que pagas en la Renta.
Las retenciones funcionan de forma distinta en cada lado: tu empresa aplica retenciones según tus ingresos laborales, y en tus facturas aplicas retenciones a clientes (normalmente el 15 %). El problema es que ninguno de los dos lados tiene en cuenta al otro, así que la Renta puede salirte a pagar más de lo esperado si no lo prevés.
En el lado positivo, puedes deducir gastos de tu actividad como autónomo que no podrías como asalariado: material de oficina, suministros (con limitaciones), seguros profesionales y la propia cuota de autónomo.
Ventajas y complicaciones
Entre lo positivo: diversificas ingresos, accedes a deducciones como autónomo y mantienes la seguridad de un sueldo fijo.
Entre lo complicado: llevas dos vidas fiscales paralelas, cotizas por duplicado y la Renta puede complicarse. No es algo que deba asustar, pero sí conviene gestionarlo con orden desde el principio.
Dónde encaja Mis-Facturas
Mis-Facturas no gestiona nóminas ni cotizaciones. Lo que sí hace es ayudarte a mantener toda tu facturación como autónomo organizada en un solo sitio: ingresos, gastos, clientes y datos fiscales. Si estás en pluriactividad, tener al menos la parte de autónomo bajo control te ahorra tiempo y dolores de cabeza cuando llega el momento de preparar la Renta con tu asesor.
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